
La campaña impulsa el comercio formal y moviliza a las mypes en logística y delivery.
La campaña por el Día de San Valentín se proyecta como un pilar estratégico para el sector retail en 2026, con una participación estimada de entre el 6% y 7% de las ventas anuales. Según la Cámara de Comercio de Lima (CCL), esta festividad genera un pico de ingresos crucial durante el primer trimestre, al converger con la campaña escolar y las liquidaciones de verano, permitiendo a las empresas fortalecer su flujo de caja mediante ventas a precio completo (full price) y mayores márgenes de rentabilidad.
Aunque la festividad del 14 de febrero tiene un peso menor frente a Navidad (40%) o el Día de la Madre (15%-20%), su relevancia radica en la generación de aproximadamente 1,600 millones de soles en ventas combinadas junto a las otras fechas principales. El dinamismo de febrero se ve impulsado por una demanda diversificada que beneficia tanto al comercio formal como a emprendedores locales, quienes encuentran en esta fecha una oportunidad para maximizar sus transacciones antes del cambio de temporada hacia el invierno.
El rol estratégico de las Mypes y la logística
Las micro y pequeñas empresas (Mypes) mantienen una presencia dominante en esta campaña, actuando como proveedores clave de grandes tiendas en categorías como flores, perfumería y joyería. Además, estas unidades de negocio son fundamentales en la estructura de logística y delivery, servicios que experimentan un incremento masivo.
La autoridad gremial advierte que la planificación anticipada de las entregas es vital, especialmente considerando que el pico de ventas físicas se concentrará hasta el viernes 13, dejando el sábado 14 principalmente para el sector de entretenimiento y restaurantes.
En cuanto a las preferencias del consumidor, los productos tecnológicos y las joyas muestran un auge significativo, sumándose a los tradicionales detalles como rosas y perfumes.
Una tendencia relevante en el comportamiento de compra es la consolidación del modelo híbrido: el 45% de las transacciones electrónicas se recogen en tienda, lo que representa una oportunidad para que los establecimientos físicos impulsen ventas complementarias y optimicen la experiencia del cliente en el punto de venta.
