
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió la política de suministro de hidrocarburos a Cuba como una decisión soberana del Estado, enmarcada en la autonomía de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Ante los reportes sobre una posible suspensión de los envíos, la mandataria precisó que cualquier operación comercial o humanitaria se realiza bajo los lineamientos de la petrolera y en congruencia con la postura histórica de solidaridad frente al bloqueo económico que afecta a la isla. Pese a que se confirmó una pausa en ciertos esquemas de envío, Sheinbaum subrayó que el gobierno mantiene la facultad de realizar entregas extraordinarias por razones humanitarias.
Durante su conferencia matutina, la jefa del Ejecutivo evitó confirmar la cancelación definitiva de cargamentos específicos, señalando que los tiempos y formas de entrega dependen de los contratos vigentes de Pemex. La mandataria enfatizó que no existe una interrupción automática de la cooperación, sino que México evalúa de manera independiente sus decisiones en materia de energía y política exterior.
Esta respuesta busca ratificar la libertad de gestión de los recursos mexicanos frente a las especulaciones sobre cambios drásticos en la relación bilateral.
La controversia se intensificó tras informes de agencias como Bloomberg, que señalaron la detención de un traslado programado para mediados de enero de 2026. Asimismo, Reuters sugirió que el Gobierno federal podría estar reconsiderando la continuidad de los apoyos ante posibles represalias de la administración de Donald Trump. No obstante, la presidenta desestimó estas versiones externas, reiterando que la política energética nacional no está supeditada a presiones extranjeras y que se seguirá priorizando la independencia en la cooperación internacional.
