
Tras la incursión militar del pasado 3 de enero de 2026, que resultó en la captura y traslado de Nicolás Maduro a Nueva York bajo cargos de narcotráfico, el presidente estadounidense Donald Trump sugirió que la tutela de Washington sobre Venezuela podría extenderse a largo plazo.
En declaraciones ofrecidas al diario The New York Times, el mandatario republicano evitó precisar un cronograma de retiro, señalando que «solo el tiempo lo dirá» y afirmando que el control directo sobre el país sudamericano y sus recursos energéticos podría superar ampliamente el periodo de un año.
Esta postura se ve respaldada por las exigencias de la Casa Blanca al gobierno interino de Delcy Rodríguez para obtener acceso total a la explotación de hidrocarburos, bajo la premisa de una administración estadounidense de las ventas de crudo con carácter indefinido.
Durante la entrevista, al ser consultado sobre si la permanencia de las fuerzas estadounidenses se limitaría a plazos cortos de tres o seis meses, el presidente Trump fue enfático al declarar que la intervención durará «mucho más».
Esta afirmación redefine la naturaleza de la operación militar, sugiriendo que la presencia de Washington no es meramente transicional, sino que busca establecer un control estratégico sobre el territorio y sus activos económicos de manera duradera.
El petróleo como eje de la política exterior
La administración Trump ha dejado claro que la explotación de las vastas reservas petroleras venezolanas es una prioridad de seguridad nacional. El secretario de Energía, Chris Wright, reforzó esta línea al advertir que Estados Unidos ejercerá un control indefinido sobre la comercialización del crudo venezolano. Actualmente, Washington presiona a la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para formalizar los mecanismos que permitan a las operadoras estadounidenses el aprovechamiento total de los yacimientos, marcando el inicio de una nueva fase en la gestión de los recursos naturales del país.
El cambio de mando en Venezuela se produjo de manera abrupta tras la intervención de fuerzas especiales que arrestaron a Nicolás Maduro para someterlo a la justicia estadounidense por delitos de tráfico de estupefacientes.
Este evento ha alterado profundamente el orden regional, otorgando a Washington un rol administrativo directo sobre la estructura estatal venezolana, mientras se definen las condiciones bajo las cuales el nuevo gobierno interino operará bajo la supervisión de la potencia norteamericana.
