
Por Valeria Cavero – Nota Especial
Desde el 2019, la Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció el 4 de enero como el Día Mundial del Braille. Hablamos de una de las invenciones de asistencia más reconocidas y valiosas para las personas con discapacidad visual, al permitirles escribir y leer textos como lo haría un individuo vidente con palabras escritas o impresas.
La ONU destaca que esta fecha “(…) pretende crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación para la plena realización de los derechos humanos para las personas ciegas y con deficiencia visual”. Con más de 300 millones de personas en esta situación a nivel global, este sistema se posiciona como una de las herramientas más importantes para este sector de la población.
El nacimiento de un hombre brillante
Este día en particular se eligió por coincidir con el natalicio de Louis Braille (1809), inventor y pedagogo francés que diseñó este sistema. Oriundo de la comuna francesa de Coupvray, adyacente a París, Braille creció en una familia humilde, dedicada a la talabartería, el trabajo del cuero para artículos de caballería. De acuerdo a la Fundación Once, a los 3 años sufrió un accidente mientras jugaba con un punzón de su padre, hiriendo su ojo derecho con la herramienta. Eventualmente, la infección se esparció hasta el ojo izquierdo. El joven Braille quedó totalmente ciego a los 5 años. A partir de ello, inició una inspiradora trayectoria como alumno y docente, tras obtener una beca para estudiar en el Real Instituto para la Juventud Ciega (RIJC) de Francia.
En 1821, el oficial del ejército Charles Barbier de la Serre presentó un sistema de lectura y escritura táctil nocturna, originalmente concebida como instrumento de criptografía militar. El modelo de Barbier empleaba puntos y guiones en relieve, para el intercambio discreto de mensajes entre soldados. Inspirado, el futuro inventor aplicó sus conocimientos previos (su padre le enseñó a leer mediante letras grabadas en cuero y madera) y perfeccionó la invención hasta desarrollar el sistema que conocemos hoy.
Discapacidad visual en el Perú
De acuerdo a Glaucoma Lima Center, alrededor de 600,000 peruanos presentan alguna discapacidad de esta índole, mientras que unos 160,000 son invidentes. En 2025, las personas inscritas en el Registro Nacional de la Persona con Discapacidad, ascendieron a 23,696. La mayor parte se registró en Lima Metropolitana y el Callao (24%), seguida por regiones como Cusco (8%) y Piura (7%), además de Cajamarca, Arequipa y Puno. Además de la concentración demográfica, la institución enfatiza en la capacidad de respuesta de los centros médicos. Reconocen un problema de “escasez de oftalmólogos y servicios especializados” en zonas rurales y no centralizadas.
Entre las organizaciones comprometidas con la lucha por los derechos de este grupo humano, destaca la Unión Nacional de Ciegos del Perú (UNCP). A través de sus perfiles en redes sociales, comparten actividades de integración, voluntariado y educación para la población general. «Nuestra misión es lograr la inclusión social de las personas con discapacidad visual», se lee en su descripción.
