
Taxistas pagan hasta S/ 100 adicionales por tanque ante el alza del 70% en el crudo internacional.
El incremento del precio del diésel en diversas estaciones de servicio de Lima ha alcanzado picos de 27 soles por galón, generando una honda preocupación entre los usuarios. Este aumento, reportado en distritos como San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores y Los Olivos, representa niveles de costos no vistos en meses anteriores, lo cual impacta directamente en la rentabilidad de los transportistas y el presupuesto de los ciudadanos.
Factores internacionales y respuesta del Ejecutivo
Según Carlos Puente, director de la AGESP, el alza responde al incremento del 70% en el valor internacional del crudo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, punto clave por donde transita el 20% del petróleo mundial.
El especialista señaló que, pese a las expectativas del Ministerio de Energía y Minas sobre una pronta estabilización, el Ejecutivo ha procedido con el restablecimiento en el precio del combustible, trasladando el costo internacional al consumidor final.
Impacto crítico en el sector transporte
Los conductores de taxi se encuentran entre los sectores más golpeados por esta coyuntura, ya que el sobrecosto por tanqueo ahora requiere una inversión de hasta S/ 210 cuando anteriormente se realizaba con S/ 130, lo que supone un gasto adicional de S/ 80 cada tres o cuatro días.
Asimismo, se reporta una marcada reducción de la demanda, debido a que ante la necesidad de elevar las tarifas, los pasajeros se rehúsan a pagar los nuevos montos, derivando en una disminución considerable de su clientela habitual.
Demandas de fiscalización y medidas de mitigación
Ante la falta de pronunciamiento oficial por parte del Ministerio de Energía y Minas, las organizaciones de consumidores han exigido mayor transparencia y fiscalización en la fijación de precios en los grifos.
De igual manera, se ha solicitado al Gobierno la evaluación urgente de mecanismos técnicos que permitan mitigar el impacto de la subida, especialmente para proteger la economía de los sectores más vulnerables que dependen directamente del transporte para su sustento diario.
