
Autoridades y vecinos de Huaral rindieron un multitudinario homenaje póstumo a Manolo Rojas. Tras la ceremonia, sus restos serán trasladados a Huachipa para el sepelio definitivo.
El humorista Manolo Rojas recibió un multitudinario homenaje póstumo este domingo en la Plaza de Armas de su natal Huaral, ciudad que se volcó a las calles para despedir al artista fallecido el pasado viernes a los 63 años. Tras una misa que coincidió con las celebraciones de Domingo de Ramos, sus restos fueron trasladados para recibir sepultura en Huachipa, cumpliendo con la voluntad de su círculo íntimo.
Autoridades locales, familiares y cientos de vecinos se congregaron en el centro de la ciudad para destacar la trayectoria del comediante. Bajo el lema “En cada huaralino vas a vivir”, la comunidad expresó su profundo afecto por el humorista; no obstante, surgió una controversia espontánea cuando un sector de los asistentes solicitó que el entierro se realizara en Huaral. Ante esto, su hijo, Manuel Rojas Alayo, pidió comprensión y respeto a la decisión familiar de trasladar el cuerpo a Huachipa como una última muestra de amor y apoyo en su duelo.
La partida de Manolo Rojas deja un vacío significativo en el entretenimiento nacional, tras décadas de éxito como humorista, actor y cantante. Su figura fue fundamental en el programa Los Chistosos de RPP, espacio donde consolidó su popularidad durante 33 años gracias a su versatilidad y talento para la imitación. Su carrera trascendió la radio, dejando una huella imborrable en el cine, el teatro y la televisión peruana, donde siempre fue reconocido por su carisma y conexión con el público.
