
El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez, Laura, adelantó que el gobierno publicará en los próximos días un nuevo decreto legislativo, en materia de seguridad ciudadana, que endurecerá el control en los penales con medidas estrictas sobre el comportamiento de los internos en todos los centros penitenciarios del país.
En este sentido, confirmó que la norma dispondrá el rapado de cabello de los internos y el uso obligatorio de uniformes.
De esta manera, indicó que la norma modificará el Código de Ejecución Penal y que el propósito de ello es que estos reclusos tengan más restricciones en cuanto a las visitas y horas de patio, al haberse detectado que estas ocasiones son aprovechadas para planificar sus delitos o para el ingreso de objetos prohibidos a los penales.
«En los próximos días vamos a anunciar ya un nuevo decreto legislativo modificando el Código de Ejecución Penal, creando un nuevo régimen penitenciario, el más duro. Es un régimen especial, en donde se van a establecer, por ejemplo, estas restricciones en las visitas, en las horas del patio, la prohibición de que estén en los pasadizos, en las escaleras», señaló.
Martínez precisó también que, como parte de las medidas disciplinarias que están implantando se cortará el cabello a todos los reclusos y también deberán usar un uniforme.
Descartó que estas acciones busquen imitar modelos extranjeros y explicó que obedecen estrictamente a razones de salubridad, para prevenir contagios de ciertas enfermedades; y de seguridad, al señalar que hay reos que esconden objetos tales como armas en los cabellos largos.
En el caso de la vestimenta, señaló que esta medida busca que haya una uniformidad y que los internos «entiendan que no puede haber jerarquías dentro de los establecimientos penitenciarios y que todos son tratados por igual».
Precisó que, como parte de este reordenamiento, los reos de mayor peligrosidad –como cabecillas de banda, secuestradores y extorsionadores– están siendo derivado a los penales de Challapalca (Tacna), Yanamayo, Cochamarca (ambos en Pasco) y Ancón I (Lima), mientras que los internos menos peligrosos están quedándose en el penal de Lurigancho.
