
En la crianza de un perro, ciertos obstáculos requieren soluciones creativas. Si bien nuestros mejores amigos son capaces de entender comandos firmes y reglas de obediencia, su naturaleza enérgica y juguetona demanda alternativas para educarlos. En esa línea, los expertos recomiendan un sencillo truco para evitar malos hábitos alimenticios, problema frecuente en canes con mucho apetito.
Se trata, simplemente, de poner una pelota de tenis (o cualquier otra de similar tamaño) en el plato de comida lleno. Ciertas razas de perro, como los labradores, suelen ser glotones y devorar con prisa, lo que puede derivar en problemas como la obesidad. El juguete sirve como distracción para la mascota, que tomará su tiempo para encontrar los restos de alimento alrededor, y así comerá más despacio.
Otra solución efectiva es colocar un alimento extra de tamaño considerable, como una tajada de fruta. Este elemento obstruye el acceso directo a comestibles más pequeños, evitando que el animal trague con desesperación. Por último, racionar la comida en porciones más pequeñas y espaciar su administración. De esa manera, el perro aprenderá a regular su hambre, al reconocer que deberá esperar para la siguiente tanda de comida si la engulle muy rápido.
Cabe destacar que existen platos de comida diseñados para perros con ansiedad. Estos recipientes tienen protuberancias que limitan el acceso a la comida, dando lugar a un proceso de alimentación más pausado. Independientemente de la técnica utilizada, los especialistas recomiendan constancia para mejores resultados.
