
Así como el calor puede tener efecto en la salud física de los seres humanos, también puede alterar las funciones biológicas de nuestros compañeros de cuatro patas. En lo que concierne a perros y gatos, las altas temperaturas pueden cambiar su apetito, descanso y disposición para jugar. Aunque la irritabilidad por el calor no es poco frecuente, hay ciertas señales de conducta que indican que tu mascota puede estar pasando por un mal momento.
Marcelo Zysman, veterinario certificado en analgesia y anestesia, explica: “Los animales regulan su temperatura corporal, sus horas de descanso y sus horas de consumo en relación a la disponibilidad de alimento y de bebida. En invierno comen más; en verano la situación cambia”. Ratifica esta información el veterinario y etólogo Omar Robotti, quien señala que muchos animales domésticos “comen menos o dejan alimento en el plato que luego lo van racionando durante el día”.
Sin embargo, es fundamental distinguir entre un cambio natural de apetito y un síntoma de una afección más grave. : “Es muy importante evaluar su estado general para tener en cuenta si el no comer porque hace mucho calor es normal, porque está saciado y adicionalmente, calóricamente, no requiere tanto o si es una situación patológica que requiere la intervención de un profesional”, recuerda Zysman.
En cuanto al descanso y la actividad física, los expertos indicaron que es normal que los perros y gatos preserven su energía e integridad física frente al calor, procurando dormir y relajarse lo suficiente. Asimismo, es natural que se muestren menos dispuestos a jugar o moverse. Sin embargo, un decaimiento excesivo puede alertar de un golpe de calor, por lo que se aconseja llevar a cabo estas actividades en las horas de menor temperatura.
“Se recomienda adecuar lugares frescos, sombreados, ventilados, pueden tener aire acondicionado o ventiladores, dentro de la casa o del departamento o si son en el patio, que tengan un buen resguardo a la sombra”, comentó Robotti. En adición a ello, destacó la importancia de la hidratación, y mencionó que ciertas cualidades físicas, como la textura de la piel, pueden revelar la ausencia de la misma.
Los especialistas recomiendan adaptar las rutinas de las mascotas para evitar actividad que pueda exponerlos al calor intenso, además de prestar atención a signos físicos que indiquen fatiga. “No medicarlos sin indicación, no hacer dietas o recetas caseras, una consulta a tiempo evitará riesgos y sufrimientos innecesarios de su ser querido”, puntualizó el doctor Robotti.
