
El Congreso de la República dará inicio mañana, lunes 26 de enero, a la semana de representación, la cual se extenderá hasta el viernes 30. Este ejercicio legislativo, amparado en el Reglamento del Parlamento, establece que los congresistas deben suspender sus actividades en la capital para trasladarse a sus regiones de origen, con el fin de establecer un vínculo directo con la población y las organizaciones civiles para canalizar sus demandas.
De acuerdo con el artículo 23, inciso f, del reglamento institucional, los legisladores tienen la obligación de recoger las necesidades de la ciudadanía y procesarlas bajo el marco legal vigente. Durante estos cinco días laborables, los parlamentarios actúan como mediadores ante el Poder Ejecutivo, fiscalizan la gestión de las autoridades locales y atienden denuncias ciudadanas que cuenten con el debido sustento documental.
El despliegue puede realizarse de manera individual o coordinada entre los miembros de una misma circunscripción electoral. Para el caso específico de los legisladores que representan a los Peruanos Residentes en el Extranjero, la normativa exige un periodo de siete días calendario continuos, asegurando que los connacionales fuera del territorio nacional también cuenten con un espacio de interlocución y supervisión de los servicios consulares y de cooperación.
Una vez concluida la jornada el 30 de enero, cada congresista tiene la responsabilidad de elaborar un informe de actividades en el que se detalle la agenda cumplida, las entidades fiscalizadas y las peticiones ciudadanas recibidas. Estos documentos son fundamentales para la rendición de cuentas, permitiendo que la sociedad civil verifique el cumplimiento de las promesas de gestión y la efectividad de la intermediación parlamentaria en la solución de problemas regionales.
