Las razas con mayor tendencia a sufrirla –


Debido a su fisiología, la contextura de ciertas razas de perro suele ser más anchas que las de otras. Aunque un cuerpo rollizo puede encontrarse dentro de un promedio saludable de peso, cuando este se convierte en un evidente obstáculo para nuestros compañeros peludos, impidiéndoles caminar, correr o jugar con normalidad, es tiempo de considerar que estamos frente a un cuadro de obesidad. Como en el caso de seres humanos, la raíz de esta enfermedad no debe reducirse a “comer mucho”, ya que implica factores genéticos y del entorno.

Investigaciones de la Universidad de Cambridge y el Royal Veterinary College (RVC) ahondaron en el ADN de algunas razas, y concluyeron que sus características metabólicas las vuelven más propensas a sufrir esta patología. Si tienes alguno de los perros citados a continuación, es recomendable monitorear su salud.

Labrador: Para Cambridge, estos perros son un caso peculiar, debido a la “herida genética” propia de su raza. Según los expertos, alrededor del 25% de los labradores presentan una “mutación específica” en el gen POMC. Esta alteración impide que las señales de saciedad después de comer lleguen al cerebro. Ciertos ejemplares también portan una variante en el gen DENND1B, que implica un 8% más de grasa corporal y una regulación inadecuada de energía.

Pug: De acuerdo a RVC, tienen 3.12 veces más probabilidades de sufrir obesidad que un perro de raza mixta promedio. Los factores que favorecen esta tendencia se hallan en su apetito y anatomía. Al tener el hocico achatado (raza braquicéfala) no pueden respirar adecuadamente y se agotan con facilidad al ejercitarse.

Beagle: Tiene 2.67 veces más posibilidades de ser obeso que otras razas. Al ser rastreadores por naturaleza, su metabolismo usa poca energía cuando hacen estas actividades, lo cual favorece la acumulación de grasa.

Golden Retriever: Con 2.58 veces más chance de sufrir obesidad, esta amigable raza tiene una predisposición genética similar a la de los labradores, que se suma a una conducta receptiva a cualquier alimento que se le ofrezca en el entorno familiar.

Salchicha: En este caso, el problema es casi netamente de anatomía. Tienen las patas cortas y una columna larga, estructura que no puede soportar muchos kilos, y provocaría problemas de movilidad en caso de sobrepeso. En esta raza, mantener un peso saludable es una de los aspectos principales del cuidado.

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