
Por Sofía Saturno- Nota Especial
La Iglesia celebra el comienzo del Adviento, un tiempo de reflexión y preparación marcado por la primera vela de la corona.
Este 30 de noviembre de 2025 se celebra el primer domingo de Adviento, que marca el inicio del calendario litúrgico católico y abre un período de preparación para la Navidad.
La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa “venida” o “llegada”, en referencia a la espera de Jesucristo.
El Adviento comprende cuatro domingos previos a la Navidad, en los que los fieles se preparan espiritualmente mediante la oración, la reflexión y la práctica de la caridad.
Uno de los símbolos más representativos es la corona de Adviento, formada por ramas verdes y cuatro velas que se encienden progresivamente cada domingo.
En este primer domingo se enciende la vela morada de la esperanza y vigilancia, recordando la actitud de espera activa y confiada en la venida de Cristo.
Muchas familias y comunidades se reúnen para encender la primera vela, acompañando el gesto con una oración especial que fortalece la unión y la fe.
El Adviento marca también el comienzo del año litúrgico, renovando el ciclo de celebraciones y lecturas bíblicas en la Iglesia.
Cada vela representa un valor: esperanza, paz, alegría y amor, que guían la preparación espiritual hacia la Navidad.
Las lecturas del primer domingo de Adviento invitan a la vigilancia y conversión, recordando que los creyentes deben estar atentos a la llegada del Señor.
El Adviento no es solo una espera pasiva, sino un llamado a la reflexión interior y a la renovación de la fe.
La Iglesia anima a los fieles a participar en la Eucaristía dominical, realizar actos de caridad y dedicar tiempo a la oración personal y familiar.
Este tiempo litúrgico ayuda a centrar la atención en el verdadero sentido de la Navidad: la venida de Jesús como luz del mundo.
El Adviento se celebra en todo el mundo católico, uniendo a millones de creyentes en un mismo espíritu de esperanza y preparación.
El primer domingo de Adviento abre un camino de esperanza, paz y reflexión que culminará en la Navidad, recordando que Cristo es la luz que ilumina la vida de los creyentes.
